jueves, 13 de septiembre de 2012

Diez recomendaciones sobre cómo conjugar el derecho a la información y la protección del menor víctima



1.      Rigor en los titulares. Sin valoraciones. Sin juicios de valor.
2.      Tanto en la televisión como en la prensa se recomienda no ofrecer imágenes de la víctima.  
3.      Informar de los sucesos relacionados con menores como si estos fueran tus propios hijos. El periodista debe hacer el esfuerzo de ponerse en la piel de las familias afectadas.
4.      Acudir a las fuentes oficiales: los Gabinetes de Comunicación de los Tribunales Superiores de Justicia, el Ministerio Fiscal, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, las consejerías de Interior de las comunidades autónomas, los departamentos de Salud.
5.      Contrastar la información. No hay que ser el más rápido sino el más preciso. Por mor de Internet y las redes sociales, hay un afán desmedido por ser los primeros en informar, una tendencia que lleva a publicar informaciones inexactas, erróneas y, lo que es más grave, falsas. Aplicar los principios éticos elementales en el ejercicio de la profesión periodística. Extremar el rigor y el celo profesional para contrastar la información.
6.      Ser cautelosos con la mención de atenuantes, dejar claro que la violencia no es justificable.
7.      Centrar más la atención informativa en el agresor y no tanto en la víctima. No caer en la victimización de los menores que padecen violencia.
8.      Huir del sensacionalismo. El periodista puede optar por detenerse en los aspectos más escabrosos y hacer un relato pormenorizado u ofrecer una descripción más escueta pasando por alto aquellos detalles morbosos y sórdidos.
9.      Soslayar los detalles sobre el modus operandi de los agresores que puedan provocar un efecto de imitación.
10.  Prescindir de testimonios especulativos de vecinos y familiares si no son testigos directos.

(Extracto de una ponencia sobre “Cómo conjugar el derecho a la información y la protección del menor víctima”, impartida el 12 de septiembre de 2012 en el curso de verano organizado por la UNED titulado “El silencio invisible de la infancia: atenciónintegral a menores víctimas”)

Otrosí: La protección del menor víctima debe prevalecer sobre el interés informativo. 

viernes, 17 de agosto de 2012

La gestión de la comunicación de la lesión de Rafa Nadal


Treinta y seis horas después del anuncio público de que no disputará el US Open, se desconoce el alcance, estado y tiempo previsto de recuperación de la lesión de rodilla que aqueja a Rafael Nadal. A falta del parte médico oficial, todo son conjeturas: que si tendinitis, que si una derivación de la tendinitis rotuliana aún no identificada, que si una inflamación del tendón rotuliano de su rodilla izquierda y, además, una degeneración del mismo que, a largo plazo, le podría provocar molestias en toda la articulación de la rodilla.
Nadal jugó su último partido el 28 de junio, cuando cayó en la segunda ronda de Wimbledon frente a Lukas Rosol. Desde entonces, canceló la exhibición que tenía prevista contra Djokovic en el Santiago Bernabéu y renunció consecutivamente a los Juegos Olímpicos —en donde iba a ser el abanderado de España y además defendía el oro logrado en Pekín 2008— y a los Masters 1.000 de Toronto y Cincinnati.
El hermetismo en todo este tiempo ha sido significativo. Es más, el hermetismo y la falta de transparencia en cuanto a la información médica son las dos notas predominantes en la gestión de la comunicación de la lesión del manacorense, lo que ha dado ya pábulo a todo tipo de especulaciones y rumores carentes de base y fundamento.
Ambas circunstancias las podía —y puede— atajar de raíz el balear, que cuenta en su entorno más íntimo, entre otros colaboradores, con un médico personal, Ángel Ruiz Cotorro; con un agente, Carlos Costa; y con un asesor de imagen y comunicación, Benito Pérez Barbadillo. Éste, no obstante, no ejerce de portavoz de Nadal, función de la que se encarga habitualmente su tío, y entrenador, Toni Nadal, que es quien suele salir a la palestra a explicar algunas de las decisiones más dolorosas tomadas por su sobrino.
Así ocurrió por ejemplo cuando Nadal tuvo que renunciar a ser el abanderado de España en los recientes Juegos Olímpicos de Londres. Entonces, Toni fue el encargado de transmitir a todos los medios el estado anímico de Rafa; y así sucedió de nuevo el miércoles por la noche, cuando su tío fue entrevistado consecutivamente en los programas deportivos de la COPE, SER y Onda Cero tras la renuncia al US Open.
Sin embargo, a pesar de los loables esfuerzos y las innegables dotes de persuasión y convicción, las explicaciones de Toni Nadal no han logrado disipar las dudas ni las incógnitas sobre el verdadero alcance de la lesión de Rafa, una incertidumbre que sólo se podrá ahuyentar de una forma: con la explicación médica de su lesión, del alcance de la misma, de su diagnóstico, de su tratamiento terapéutico y del tiempo estimado de recuperación. Cuanto más se demoren estas respuestas oficiales, mayor será el riesgo de proliferación de conjeturas, especulaciones, teorías y suposiciones. La transparencia informativa constituye la mejor arma, la herramienta más potente, el instrumento más recomendable para afrontar la gestión de la comunicación de una situación de crisis. 
           

Otrosí: Rafa Nadal no solo cuenta en su entorno con el médico Ángel Ruiz Cotorro, sino que también acude desde hace tres años a la clínica La Esperanza de Vitoria, en donde es tratado en sus rodillas por el doctor Mikel Sánchez. 

sábado, 11 de agosto de 2012

Segunda final olímpica consecutiva para el trío de oro del baloncesto español

Formaban parte de la selección española que en 1999 derrotó a Estados Unidos (94-87)  en la final del Mundial Júnior de Lisboa, cuando un grupo de chavales conquistó a una nación con su juego alegre, fresco, dinámico y lleno de desparpajo. Tres de aquellos doce júniors de oro —como se les bautizó— aún cabalgan juntos trece años después. Son Pau Gasol, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes, que volverán a enfrentarse mañana en la lucha por el oro olímpico con otro conjunto estadounidense, en este campeonato liderado por cuatro de los cinco integrantes del mejor quinteto del año en la NBA: Chris Paul, Kobe Bryant, Lebron James y Kevin Durant.
En una segunda parte memorable, España enjuagó ayer una desventaja de 11 puntos al descanso para imponerse a Rusia por 67-59. Por derecho propio, la selección se hizo merecedora de disputar por tercera vez en su historia —y segunda consecutiva— una final olímpica. En las dos precedentes, Los Ángeles 84 y Pekín 08, las finales se saldaron con sendas derrotas.
El trío de oro del baloncesto español —Gasol, Navarro y Reyes— aúna los valores que han hecho único al equipo español. El compañerismo, la camaradería, la entrega, el afán de superación, el tesón y el espíritu competitivo constituyen las señas de identidad, el ADN, de la selección española, unas cualidades que, unidas a unas virtudes y habilidades deportivas excepcionales, han convertido a España en el ‘alter ego’ de Estados Unidos en las grandes citas, en la selección dominadora en el baloncesto FIBA, en la digna sucesora de la URSS y Yugoslavia.
En estos trece años, España ha logrado desde el bronce europeo de Estambul 2001 hasta el oro europeo de Kaunas 2011, pasando por la plata de Estocolmo 2003, el oro en el Mundial de Japón de 2006, la plata en Madrid 2007, la plata en Pekín 2008 y el oro en el europeo de Polonia 2009. Pero el camino también ha estado jalonado de piedras, como la derrota ante Alemania en el Mundial de Indianápolis de 2002 en cuartos, la eliminación ante USA también en cuartos en los Juegos Olímpicos de Atenas —gracias a un soberbio partido de Stephon Marbury que anotó 31 puntos—, la final perdida en Madrid ante Rusia en 2007 en los últimos segundos y el 6º puesto en el Mundial de Turquía de 2010 —con Pau Gasol ausente ese año por decisión propia para descansar—.
Mañana, a las 16 horas, se reeditará en Londres la final de los Juegos de Pekín 2008. En ella, España ofreció la mejor versión jamás vista. Tuteó a Estados Unidos, selección a la que obligó dar lo mejor de sí. Por instantes nos hizo soñar con la gesta. Al igual que entonces, mañana afrontará el choque con los deberes hechos, con la medalla de plata al menos ya en su poder, con la responsabilidad recayendo en el lado yankee. La hazaña parece inmensa. La proeza sería histórica. La epopeya se antoja descomunal, pero una España liberada, suelta, sin presión y sin responsabilidad nos permite albergar alguna posibilidad —pequeña, remota— de tumbar otra vez al gigante americano trece años después.  
           
           
Otrosí: En el partido de preparación disputado antes de los Juegos ante Estados Unidos, que se saldó con una derrota por 22 puntos, España jugó un primer cuarto fantástico, explotando al máximo tanto sus virtudes como los escasísimos puntos flacos americanos.  


Otrosí II: Mario Pesquera y Jorge Garbajosa, los extraordinarios comentaristas de los partidos en TVE, han formado parte de la selección española en los últimos Juegos Olímpicos, el primero como entrenador en Atenas 2004 y el segundo como pieza importantísima tanto en Atenas como en Pekín 2008.

lunes, 6 de agosto de 2012

Murray se corona en La Catedral


Veintiocho días después, en el mismo escenario en el que perdió la final de Wimbledon, y ante idéntico oponente, Andy Murray se coronó en La Catedral del tenis, en la pista central del All England Club, en donde apabulló a Roger Federer (6-2, 6-1 y 6-4), privándole del oro olímpico y, por tanto, del Golden Slam.
            La metamorfosis sufrida por el tenista escocés en cuatro semanas sólo es explicable desde la amarga experiencia de la derrota. Murray tuvo sus opciones en la final de Wimbledon, en la que, tras ganar el primer set, tuvo oportunidades para anotarse el segundo y encarrilar el partido. Aquel día Murray estuvo muy cerca de ganar su primer Grand Slam, pero aquella tarde el problema no radicó en algunas bolas decisivas que cayeron fuera por milímetros. El quid de la cuestión estuvo en la mentalidad del británico, en su cabeza, en su demonio interior. Tras la derrota lloró amargamente porque no porfió con la intensidad necesaria para destronar al rey, al heptacampeón de Wimbledon.
            Desconozco si Murray se ha inspirado en Nadal. Para ello, le habría bastado con haber leído la biografía autorizada del manacorense escrita por John Carlin. En ella, Rafa relata cómo lloró amarga y desconsoladamente en la ducha durante varios minutos tras haber caído ante Federer en cinco sets en la final de Wimbledon de 2007. Nadal sollozaba porque pensaba que había perdido su último tren. Creía que ya nunca podría ganar el torneo londinense. Estimaba que ya no tendría otra oportunidad. Pero, por encima de todo, cuenta que se recriminaba por no haber dado lo mejor de sí mismo en el momento decisivo, por haber dudado, por haberse descentrado en el juego clave, por no haber sido fiel a su patrón de juego. Pero Nadal sí tuvo otra oportunidad. Un año después. En 2008. Y confiesa a John Carlin que, cuando saltó a la central, a La Catedral, se veía ganador en su interior. Sabía que esa vez no iba a fallar. Y no lo hizo.
            Por suerte para Murray, a él no le ha hecho falta esperar un año para tomarse la revancha. Cuatro semanas después ha afrontado el mismo desafío ante idéntico rival. Y, al igual que Nadal, ayer no dudó. Ayer fue una apisonadora. Ayer ratificó todos los presagios que le señalaban como un firme candidato a disputar a Nadal, Federer y Djokovic el cetro mundial. Aún no ha ganado un Grand Slam, pero casi. El torneo de los Juegos Olímpicos puede ser considerado el quinto Grande. Pero ahora viene lo difícil para el escocés. Ahora deberá refrendar este título en el próximo US Open o en los siguientes Grand Slam. Juego tiene para ello. También voluntad y ansia de títulos. Sólo el tiempo dirá si ayer se deshizo de sus pesadillas íntimas, de su enemigo interior. Por de pronto, ayer se encumbró. Se enlazó el oro olímpico. Se doctoró en La Catedral del tenis.  


Otrosí: Juan Martín del Potro rubricó ayer un fantástico torneo olímpico abrochándose la medalla de bronce tras deshacerse de Novak Djokovic. Del Potro, ganador de un Grand Slam —el US Open de 2009 ante Roger Federer—, parece recuperar el nivel que esgrimía antes de la grave lesión padecida en la muñeca derecha, que le obligó a pasar por el quirófano en mayo de 2010. El de Tandil tiene argumentos para formar parte del repóquer de ases con Nadal, Federer, Djokovic y Murray. 

sábado, 4 de agosto de 2012

España es una potencia deportiva mundial, pero no olímpica


Transcurrida la primera semana de los Juegos Olímpicos de Londres 2012, España ocupa la trigésima posición en el medallero, con dos platas —ambas obtenidas por la nadadora Mireia Belmonte, y un bronce —ganado por la palista Maialen Chorraut—, y con su casillero de oros aún vacío, un bagaje francamente escaso para una potencia en el deporte mundial.
            Por compararnos con algunos países de nuestro entorno, Gran Bretaña lleva 22 medallas (8 oros), Francia 19 (8), Alemania 20 (5) e Italia 12 (4), unos guarismos lejos de los de España. A la vista de estas cifras, la medallitis ha calado hasta los tuétanos entre los comentaristas deportivos y, por ende, en la sociedad española.  Cunde cierto aire de derrotismo en una nación últimamente acostumbrada ver a nuestros deportistas en lo más alto de podio, una sensación de desánimo a mi juicio totalmente infundada.
            Analicemos la cuestión con cierta perspectiva. Para ello, no hará falta que me retrotraiga años en el tiempo, sino meses o, mejor dicho, semanas. De acuerdo, hemos logrado en esta primera semana olímpica pobres resultados en piragüismo, judo, tiro con arco, bádminton, boxeo, esgrima, doma, halterofilia y demás deportes minoritarios. Sí, muy minoritarios. Eso sí, admito que, excepción hecha de Mireia Belmonte, en uno de los deportes olímpicos por excelencia, en natación la delegación española —sobre todo la masculina— presenta unos paupérrimos resultados.
            Sin embargo, no hace mucho alardeábamos, con razón, de la edad de oro del deporte español. Hace un mes que España se proclamó campeona de Europa de fútbol, consiguiendo un triplete histórico: Eurocopa, Mundial, Eurocopa. A principios de junio, Nadal ganaba su séptimo Roland Garros, superando los 6 alcanzados por Borg. Fernando Alonso comanda la clasificación de Fórmula 1 con 40 puntos de ventaja sobre el segundo —Webber—. España es la vigente campeona de Europa de baloncesto. Jorge Lorenzo lidera la clasificación de Moto GP, Marc Márquez la de Moto 2 y Maverick Viñales va segundo en Moto 3. España es la vigente campeona de la Copa Davis, campeonato que ha ganado en cinco ocasiones desde el año 2000. Y Alberto Contador es probablemente el mejor ciclista del momento. Por citar solo algunos logros y ejemplos más recientes.
            España es una potencia deportiva mundial. No hay duda. Pero no es una potencia olímpica. Fundamentalmente, nuestro país tiene su talón de Aquiles en dos grandes deportes: natación y atletismo. Por razones socioculturales y educativas, ambas disciplinas resultan muy minoritarias entre nuestros jóvenes deportistas. La cuestión da sin duda para ser analizada más extensamente, pero habría que replantearse cómo desde los colegios se pueden potenciar la natación y el atletismo.
            Pasarán los Juegos Olímpicos de Londres —esperemos que con mejores resultados en el medallero—, y dudo mucho de que nuestros dirigentes deportivos hagan el examen de conciencia que la cuestión merece. Porque a los pocos días o semanas, volveremos a loar a los grandes deportistas españoles que a buen seguro harán izar nuestra bandera en el mástil más alto. Somos la envidia en fútbol, baloncesto, tenis y motociclismo y, además, tenemos el lujo de contar con Nadal, Gasol, Alonso, Contador, Lorenzo, Casillas e Iniesta. La edad de oro del deporte español.


Otrosí: En las categorías inferiores, España también es una potencia mundial. España se proclamó el pasado julio campeona de Europa sub-19 de fútbol y, el pasado verano, España ganó el campeonato de Europa sub-20 de baloncesto. 


lunes, 30 de julio de 2012

El letal desequilibrio entre el poderío físico y los fundamentos técnicos

Pocas selecciones de baloncesto presentan tanto músculo, tanto poderío físico y atlético como Francia. Desde los bases hasta los pívots, pasando por los aleros bajos y altos, disponen de jugadores potentes, fibrosos, robustos y, al mismo tiempo, coordinados. Con semejantes cualidades, cabría pensar que los galos podrían enfrentarse a los estadounidenses con ciertas posibilidades de tutearles.
Nada más lejos de la realidad, al menos por lo visto ayer en el debut olímpico de ambas selecciones. El duelo no se sustanció en las proximidades del aro, sino en el acierto, mejor dicho desacierto, francés desde la línea de tres. El equipo galo no solo firmó un infame 2/22 (9%) en triples, sino que evidenció una preocupante carencia de calidad y fundamentos en sus hombres exteriores, a excepción de Parker.
En su primer partido rumbo al oro olímpico, EE UU apabulló a Francia 98-71. Habrá que ver a los USA contra selecciones que conjuguen con mayor equilibrio el poderío físico con las cualidades técnicas. La premisa no puede ser más clara: el conjunto que quiera no ya batir sino disputar el partido al combinado NBA deberá mostrarse acertadísimo desde los tres puntos. 


Otrosí: En el partido del día, Argentina se deshizo anoche con autoridad de Lituania, a la que derrotó por 23 puntos (102-79), con una actuación estelar de Scola (32 puntos) y una soberbia demostración de tiro de Delfino, autor de 6 triples.

sábado, 28 de julio de 2012

El Golden Slam de Roger Federer


Tres semanas después de haber alzado la copa por séptima vez, Roger Federer volverá a pisar hoy el inmaculado césped de su jardín particular, la pista central del All England Club, sede de Wimbledon, el torneo de tenis más prestigioso del mundo, y lo hará para enfrentarse con el colombiano Alejandro Falla, un zurdo que actualmente ocupa el puesto 51 en el ranking de la ATP. Para el  suizo, flamante número 1 del mundo, tras haber superado el récord de Pete Sampras como el jugador que más semanas ha estado al frente de la clasificación mundial, Londres 2012 le coloca ante uno de los últimos desafíos, ante uno de los pocos entorchados que le faltan: el oro olímpico.
Federer no guarda buen recuerdo de sus últimas dos participaciones en los Juegos Olímpicos. En 2004, en Atenas, cuando partía ya como número 1, cayó en la segunda ronda ante el checo Tomas Berdych; y hace cuatro años, en Pekín, fue apeado en cuartos por el estadounidense James Blake. Pero ahora, en la capital inglesa, la historia no tiene por qué repetirse, y, más bien al contrario, todos los factores parecen estar del lado del helvético.
La superficie del torneo, la hierba de Wimbledon, es la que mejor se adapta a su innata clase. Su dominio en este terreno ha sido abrumador en la última década, y sólo tres jugadores han sido capaces de superarle: Nadal en la final de 2008 y Berdych y Tsonga en los cuartos de 2010 y 2011, respectivamente.
La confianza con la que el suizo afronta este torneo olímpico proviene no sólo del hecho de haber ganado hace tres semanas, sino de un factor exógeno: la ausencia por lesión de Nadal, que beneficia a Federer no solo desde el punto de vista meramente deportivo, ya que el manacorense le aventaja claramente en sus enfrentamientos directos (18-10), sino psicológico, ante la impotencia de superarle, especialmente en las grandes citas, basta evocar a modo de ejemplo las lágrimas derramadas por el suizo tras las derrotas en las finales de Wimbledon 08 y Australia 09. Puede que Roger Federer sea el mejor jugador de la historia del tenis si atendemos a dos de sus inigualables guarismos: más títulos de Grand Slam (17) y más semanas al frente de la clasificación de la ATP (al menos 286). A la hora de designar al rey de reyes, la cátedra tenística se muestra dividida. Para unos es el suizo, para otros Rod Laver. Pero sea como fuere, no albergo duda alguna de que Nadal es mejor que Federer. Ahí están las cifras de sus duelos directos, de las cuales no se deduce, ni mucho menos, que el balear sea el mejor de la historia.
Con Nadal ausente de los Juegos por mor de una tendinitis en una rodilla, el favoritismo de Federer se acrecienta. En su camino, el suizo tendrá que lidiar a partir de hoy con el citado Falla y, en segunda ronda, con el vencedor del duelo Benneteau-Youzhny. En los hipotéticos cuartos se vislumbra como rival el cañonero estadounidense John Isner y en semis, Del Potro o nuestro admirable gladiador David Ferrer. Por el otro lado del cuadro, antes de llegar a enfrentarse en unas posibles seminales, Djokovic y Murray tendrán que superar diversos escollos, como Tsonga, Raonic, Roddick o Berdych.
Ninguno de los favoritos lo tendrá fácil. Nadie. Ni los más grandes. Este torneo es diferente. A pesar de que el tenis es uno de los deportes más individualistas por antonomasia, en los Juegos Olímpicos se defiende el pabellón nacional, el orgullo patrio, lo que impregna todas las competiciones de un halo especial, muy propicio para la gesta y la épica.
Hoy comienza el desafío olímpico de Roger Federer, que va en pos de una hazaña, una proeza, un hito exclusivo del que tan solo pueden presumir tres tenistas, Steffi Graf, Andre Agassi y Rafael Nadal, los únicos que han ganado los cuatro torneos del Grand Slam y la medalla de oro olímpica. El Golden Slam.


Otrosí: Novak Djokovic es el otro jugador que más posibilidades tiene de entrar en el selecto grupo del Golden Slam. Para ello, además del torneo olímpico, necesitaría ganar en los próximos años Roland Garros.

Otrosí II: Aparte de los dos claros favoritos, Federer y Djokovic, y del eterno aspirante, Murray, no hay que perder de vista las opciones de Tsonga y de una joven promesa, el canadiense Milos Raonic. Se da la circunstancia de que el sorteo los ha emparejado en la hipotética segunda ronda, y de que el vencedor podría encontrarse con Djokovic en cuartos. 

jueves, 26 de julio de 2012

España transita por el camino de la victoria ante EE UU


Del partido de baloncesto disputado el martes entre España y Estados Unidos, y a pesar de la derrota por 22 puntos, extraigo una conclusión optimista, que no hace sino confirmar lo que pensaba antes del encuentro: podemos ganar a los estadounidenses. Ahora bien, para ello tienen que darse una serie circunstancias, propias y ajenas.

Me explico. Durante el primer cuarto España transitó por el camino de la victoria. La superioridad española de los hombres altos puede ser abrumadora en el partido por las medallas. Con Marc sano, el trío que forma éste con Pau e Ibaka es inaccesible para los americanos. España (Scariolo) no quiso descubrir sus cartas, y una de ellas puede ser la machacona —por abusiva y reiterativa— búsqueda del pase interior. El riesgo que asume EE UU poniendo a Lebron o a Durant a defender a uno de nuestros pívots es enorme, tanto por el desgaste físico como por el elevadísimo riesgo de cometer personales. En un partido a cara de perro, con los hermanos Gasol e Ibaka jugando por encima de los 30 minutos y con la orden clara de cargar el juego interior, se puede ocasionar una sangría de faltas, puntos y rebotes. Ahora bien, aquí el arbitraje puede ser decisivo, y a ello me referiré más adelante. Pero insisto, la superioridad interior que se atisbó en el primer cuarto me hace sentirme muy esperanzado.

Coincidido con varios analistas en la preocupación por el juego exterior, especialmente por la forma física de Navarro y Rudy, y veremos cómo se encuentra Sergio Rodríguez tras su parón por lesión. En un partido tan exigente, tan físico, como el que nos llevarán a jugar los americanos, con tantas ayudas como tendrán que hacer los hombres exteriores estadounidenses a los pívots españoles, necesitaremos que nuestro cuarteto exterior más fiable —Calderón, Sergio, Navarro y Rudy— rindan cerca del máximo de su nivel. Confío al respecto en Calderón  y Navarro, que me ofrecen una gran fiabilidad, y sobre Sergio y Rudy no es que dude de ellos, sino que en el primer caso habrá que ver qué galones le concede Scariolo —y se gana él— en el torneo; y en el caso de Rudy mis dudas radican en la gravedad de la lesión de la que se está recuperando y, por tanto, en la dificultad —casi imposibilidad— de que en tan poco tiempo alcance no ya su plenitud sino al menos el 80-85% de su nivel. Además, no solo tendrán que estar bien en ataque, sino que tendrán que defender con una elevada intensidad y no sé hasta qué punto su estado físico se lo permitirá. Hemos tenido muy mala suerte con las lesiones y padecimientos físicos en estos momentos de Navarro y Rudy.

Como bien apuntan algunos comentaristas, ni Scariolo ni los jugadores lo dieron todo. Con solo diez hombres disponibles, el seleccionador español hizo bien en dar minutos a todos los jugadores. A cinco días del debut olímpico, no había por qué exprimir a los hombres básicos. La intensidad defensiva dejó mucho que desear, lo que en una pequeña parte —solo pequeña— explica la facilidad con la que los americanos tiraron de tres. Y en cuanto a las bazas tácticas, todos los técnicos coinciden en señalar que Scariolo no mostró sus variantes. Al respecto, y sobre la defensa zonal, un pequeño comentario de Perogrullo: para defender en zona la intensidad, la movilidad lateral de los jugadores, debe ser máxima. No se trata de que tiren de tres, se trata de que tiren de tres en no muy buena posición tras haber consumido tres cuartos de la posesión, y, además, la defensa zonal lo que posibilita es un mayor dominio del rebote defensivo. Creo que a USA se le podría llegar a atragantar una agresiva defensa zonal. Insisto en lo de agresiva.

Ahora bien, las posibilidades de ganarles no son muchas. Superar a un equipo que cuenta, por orden, con Durant, Kobe, Lebron y Carmelo como estrellas, y como escuderos con Westbrook, Chris Paul y Kevin Love supondría la mayor hazaña deportiva conseguida por el deporte español.  En la selección USA están cuatro de los cinco integrantes del mejor quinteto de la NBA de este año —Paul, Kobe, Lebron y Durant (falta Howard, el cénter)—, dos del segundo —Love y Westbrook— y dos del tercero —Carmelo y Tyson Chandler—.

Si dos o tres de los citados juegan a su nivel quizá no haya nada que hacer. Pero aun así mantengo un hálito de esperanza, basado en nuestra superioridad interior. El reto, la proeza, es mayúscula. En Pekín 2008 estuvimos más cerca que nunca. Quizá nunca nos acerquemos tanto, pero quizá sí. Ahora que todo el mundo recuerda el vigésimo aniversario de Barcelona 92, yo me acuerdo de otra cita aún más lejana, cuando hace 30 años, una mañana veraniega de 1982, encendí la radio al despertar y en los informativos daban cuenta de la hazaña que esa noche se acaba de producir en el Mundobasket de Colombia, cuando España venció a EE UU en la fase de grupos. Finalmente, España acabó 4ª, pero ahí comenzó el boom del basket español. Quién sabe si tres décadas después rubricamos una nueva epopeya. 


Otrosí: sobre los árbitros. Muy bien el otro día con los pasos. Pero se trataba de un amistoso, y dos de los tres colegiados eran españoles. Veremos el criterio que marca la FIBA. Además, habrá que ver qué permisividad tienen con las innumerables faltas que los americanos hacen con las manos y cómo se comportan ante los durísimos contactos que habrá en la lucha por la posición entre los pívots españoles y los aleros altos americanos que los intentarán defender de forma agresiva. Tengo mis serias dudas sobre el hipotético arbitraje.

lunes, 23 de julio de 2012

Podemos ganar el oro olímpico en baloncesto


Resulta prematuro, y algo temerario, realizar un análisis del juego de EE UU tras el partido de ayer ante Argentina, el único que le he visto en esta gira. Sin embargo, el encuentro sí que permite atisbar ciertas virtudes y defectos ante la cita olímpica.

Desde luego que la innegable categoría de Durant, Bryant y Lebron —el orden no es aleatorio— puede acabar con cualquier selección. Kevin Durant es la cuadratura del círculo como jugador, el asesino silencioso. La reencarnación de Joe Dumars pero con el cuerpo y la altura de un ‘cuatro’. Imparable. No solo en el baloncesto FIBA, por algo ha sido el máximo anotador de la NBA los tres últimos cursos. España no tiene un jugador para secarle, sobre todo por fuera. Probablemente le defienda Ibaka, que podrá hacerlo más o menos bien por dentro, pero que sufrirá mucho si le sigue hasta la línea de tres. Contra él, la zona es una buena opción.

A Kobe le conocemos todos. Es un chupón. Le encanta ser el centro de atención y selecciona muy mal algunos tiros. Pero nadie va a cuestionar su clase. Concentrado, si dosifica por igual las entradas a canasta con los tiros exteriores, resulta letal. A Kobe hay que quemarlo en defensa. Para ello resultará fundamental que tanto Navarro como Rudy le hagan correr, esforzarse para tener que salvar, uno tras otro, múltiples bloqueos. Que no le den tregua. Que lo cansen en defensa. Kobe, cuando se aplica, defiende bien, pero con una manía muy propia de los USA: abusan de meter la mano. Hacen muchas faltas por ello.

Lebron es el portento natural, pero con una grave tara para el basket FIBA: su tiro exterior. En carrera te mata. Penetrando no tiene comparación. Pero en ataque estático baja. Si se le flota de tres, no tira. Y si lo hace, su porcentaje es bajo. Es, además, con diferencia, el jugador americano que más pasos hace. ¡Qué pasada! No para de hacerlos. Ayer le pitaron algunos, pero quizá un tercio de los que hizo.

EE UU va a notar mucho la ausencia de Dwight Howard —Superman—. Sin un cénter de garantías —Tyson Chandler no me dice nada— pasará apuros ante España. USA no tiene centímetros que oponer a Pau, Marc e Ibaka. Si tenemos paciencia, si España juega sin pérdidas bien el dentro-fuera, podemos cargar de muchas faltas a los yankees. Los americanos son atléticos, sí, pero no han traído a ´cuatros’ acostumbrados a jugar, y sobre todo marcar, a los jugadores que juegan de espaldas al aro.

Del resto de la selección americana me quedo con dos jugadores a los que habrá que vigilar bien: el base Chris Paul y el alero alto Kevin Love, dos jugadores muy completos para sus puestos y con unas grandísimas estadísticas en sus equipos.

El mayor problema que ayer vi a EE UU —como bien lo explicaba en Teledeporte Mario Pesquera— es su concepto del juego. Atacan mal la zona, puesto que pocas veces el balón pasa por el poste alto para dividirla y se limitan a pasar por fuera de la zona o a entrar, dividir y sacar el balón al exterior para el triple; y atacan mal la defensa al hombre, porque abusan de los bloqueos exteriores, casi nunca pasan al pívot —muchas veces porque no lo hay— y tiran con pocas opciones de rebote ofensivo.

¿La receta para ganarles? Sencilla: minimizar al máximo las pérdidas de balón, cerrar como panteras el rebote defensivo, mover el balón y buscar un pase de más en ataque. Tirar con el equipo ordenado para poder cargar en el rebote ofensivo. Jugar con atrevimiento. Meter el balón a los postes. Alternar constantemente entre las distintas defensas zonales e individuales. Flotar a los americanos el tiro de tres —nunca a Durant y cuidado con Bryant y Paul—, sobre todo a Lebron y a Carmelo Anthony. Hay que llevar el encuentro a nuestro terreno. A un partido igualado y táctico. Me gustaría ver cómo reacciona USA jugando por detrás en el marcador. Tengo mis dudas sobre su respuesta.

Pero no les venzamos mañana. Nos les piquemos el orgullo en un amistoso. Quizá tengamos una única bala. Ganémosles en los Juegos. En la final. El 12 de agosto. ¡Podemos!



Otrosí: ¡¡¡Y que les piten los pasos!!!