Del
partido de baloncesto disputado el martes entre España y Estados Unidos, y a
pesar de la derrota por 22 puntos, extraigo una conclusión optimista, que no
hace sino confirmar lo que pensaba antes del encuentro: podemos ganar a los
estadounidenses. Ahora bien, para ello tienen que darse una serie
circunstancias, propias y ajenas.
Me explico. Durante el primer cuarto España transitó por el camino de la victoria. La superioridad española de los hombres altos puede ser abrumadora en el partido por las medallas. Con Marc sano, el trío que forma éste con Pau e Ibaka es inaccesible para los americanos. España (Scariolo) no quiso descubrir sus cartas, y una de ellas puede ser la machacona —por abusiva y reiterativa— búsqueda del pase interior. El riesgo que asume EE UU poniendo a Lebron o a Durant a defender a uno de nuestros pívots es enorme, tanto por el desgaste físico como por el elevadísimo riesgo de cometer personales. En un partido a cara de perro, con los hermanos Gasol e Ibaka jugando por encima de los 30 minutos y con la orden clara de cargar el juego interior, se puede ocasionar una sangría de faltas, puntos y rebotes. Ahora bien, aquí el arbitraje puede ser decisivo, y a ello me referiré más adelante. Pero insisto, la superioridad interior que se atisbó en el primer cuarto me hace sentirme muy esperanzado.
Coincidido con varios analistas en la preocupación por el juego exterior, especialmente por la forma física de Navarro y Rudy, y veremos cómo se encuentra Sergio Rodríguez tras su parón por lesión. En un partido tan exigente, tan físico, como el que nos llevarán a jugar los americanos, con tantas ayudas como tendrán que hacer los hombres exteriores estadounidenses a los pívots españoles, necesitaremos que nuestro cuarteto exterior más fiable —Calderón, Sergio, Navarro y Rudy— rindan cerca del máximo de su nivel. Confío al respecto en Calderón y Navarro, que me ofrecen una gran fiabilidad, y sobre Sergio y Rudy no es que dude de ellos, sino que en el primer caso habrá que ver qué galones le concede Scariolo —y se gana él— en el torneo; y en el caso de Rudy mis dudas radican en la gravedad de la lesión de la que se está recuperando y, por tanto, en la dificultad —casi imposibilidad— de que en tan poco tiempo alcance no ya su plenitud sino al menos el 80-85% de su nivel. Además, no solo tendrán que estar bien en ataque, sino que tendrán que defender con una elevada intensidad y no sé hasta qué punto su estado físico se lo permitirá. Hemos tenido muy mala suerte con las lesiones y padecimientos físicos en estos momentos de Navarro y Rudy.
Me explico. Durante el primer cuarto España transitó por el camino de la victoria. La superioridad española de los hombres altos puede ser abrumadora en el partido por las medallas. Con Marc sano, el trío que forma éste con Pau e Ibaka es inaccesible para los americanos. España (Scariolo) no quiso descubrir sus cartas, y una de ellas puede ser la machacona —por abusiva y reiterativa— búsqueda del pase interior. El riesgo que asume EE UU poniendo a Lebron o a Durant a defender a uno de nuestros pívots es enorme, tanto por el desgaste físico como por el elevadísimo riesgo de cometer personales. En un partido a cara de perro, con los hermanos Gasol e Ibaka jugando por encima de los 30 minutos y con la orden clara de cargar el juego interior, se puede ocasionar una sangría de faltas, puntos y rebotes. Ahora bien, aquí el arbitraje puede ser decisivo, y a ello me referiré más adelante. Pero insisto, la superioridad interior que se atisbó en el primer cuarto me hace sentirme muy esperanzado.
Coincidido con varios analistas en la preocupación por el juego exterior, especialmente por la forma física de Navarro y Rudy, y veremos cómo se encuentra Sergio Rodríguez tras su parón por lesión. En un partido tan exigente, tan físico, como el que nos llevarán a jugar los americanos, con tantas ayudas como tendrán que hacer los hombres exteriores estadounidenses a los pívots españoles, necesitaremos que nuestro cuarteto exterior más fiable —Calderón, Sergio, Navarro y Rudy— rindan cerca del máximo de su nivel. Confío al respecto en Calderón y Navarro, que me ofrecen una gran fiabilidad, y sobre Sergio y Rudy no es que dude de ellos, sino que en el primer caso habrá que ver qué galones le concede Scariolo —y se gana él— en el torneo; y en el caso de Rudy mis dudas radican en la gravedad de la lesión de la que se está recuperando y, por tanto, en la dificultad —casi imposibilidad— de que en tan poco tiempo alcance no ya su plenitud sino al menos el 80-85% de su nivel. Además, no solo tendrán que estar bien en ataque, sino que tendrán que defender con una elevada intensidad y no sé hasta qué punto su estado físico se lo permitirá. Hemos tenido muy mala suerte con las lesiones y padecimientos físicos en estos momentos de Navarro y Rudy.
Como
bien apuntan algunos comentaristas, ni Scariolo ni los jugadores lo dieron
todo. Con solo diez hombres disponibles, el seleccionador español hizo bien en
dar minutos a todos los jugadores. A cinco días del debut olímpico, no había
por qué exprimir a los hombres básicos. La intensidad defensiva dejó mucho que
desear, lo que en una pequeña parte —solo pequeña— explica la facilidad con la
que los americanos tiraron de tres. Y en cuanto a las bazas tácticas, todos los
técnicos coinciden en señalar que Scariolo no mostró sus variantes. Al
respecto, y sobre la defensa zonal, un pequeño comentario de Perogrullo: para
defender en zona la intensidad, la movilidad lateral de los jugadores, debe ser
máxima. No se trata de que tiren de tres, se trata de que tiren de tres en no
muy buena posición tras haber consumido tres cuartos de la posesión, y, además,
la defensa zonal lo que posibilita es un mayor dominio del rebote defensivo.
Creo que a USA se le podría llegar a atragantar una agresiva defensa zonal. Insisto
en lo de agresiva.
Ahora
bien, las posibilidades de ganarles no son muchas. Superar a un equipo que
cuenta, por orden, con Durant, Kobe, Lebron y Carmelo como estrellas, y como
escuderos con Westbrook, Chris Paul y Kevin Love supondría la mayor hazaña
deportiva conseguida por el deporte español.
En la selección USA están cuatro de los cinco integrantes del mejor
quinteto de la NBA de este año —Paul, Kobe, Lebron y Durant (falta Howard, el
cénter)—, dos del segundo —Love y Westbrook— y dos del tercero —Carmelo y Tyson
Chandler—.
Si
dos o tres de los citados juegan a su nivel quizá no haya nada que hacer. Pero
aun así mantengo un hálito de esperanza, basado en nuestra superioridad
interior. El reto, la proeza, es mayúscula. En Pekín 2008 estuvimos más cerca
que nunca. Quizá nunca nos acerquemos tanto, pero quizá sí. Ahora que todo el
mundo recuerda el vigésimo aniversario de Barcelona 92, yo me acuerdo de otra
cita aún más lejana, cuando hace 30 años, una mañana veraniega de 1982, encendí
la radio al despertar y en los informativos daban cuenta de la hazaña que esa
noche se acaba de producir en el Mundobasket de Colombia, cuando España venció
a EE UU en la fase de grupos. Finalmente, España acabó 4ª, pero ahí comenzó el
boom del basket español. Quién sabe si tres décadas después rubricamos una
nueva epopeya.
Otrosí: sobre los árbitros. Muy bien el otro día con los pasos. Pero se trataba de un amistoso, y dos de los tres colegiados eran españoles. Veremos el criterio que marca la FIBA. Además, habrá que ver qué permisividad tienen con las innumerables faltas que los americanos hacen con las manos y cómo se comportan ante los durísimos contactos que habrá en la lucha por la posición entre los pívots españoles y los aleros altos americanos que los intentarán defender de forma agresiva. Tengo mis serias dudas sobre el hipotético arbitraje.
Otrosí: sobre los árbitros. Muy bien el otro día con los pasos. Pero se trataba de un amistoso, y dos de los tres colegiados eran españoles. Veremos el criterio que marca la FIBA. Además, habrá que ver qué permisividad tienen con las innumerables faltas que los americanos hacen con las manos y cómo se comportan ante los durísimos contactos que habrá en la lucha por la posición entre los pívots españoles y los aleros altos americanos que los intentarán defender de forma agresiva. Tengo mis serias dudas sobre el hipotético arbitraje.

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