Resulta prematuro, y algo temerario, realizar un análisis del juego de EE UU tras el partido de ayer ante Argentina, el único que le he visto en esta gira. Sin embargo, el encuentro sí que permite atisbar ciertas virtudes y defectos ante la cita olímpica.
Desde luego que la innegable categoría de Durant, Bryant y Lebron —el orden no es aleatorio— puede acabar con cualquier selección. Kevin Durant es la cuadratura del círculo como jugador, el asesino silencioso. La reencarnación de Joe Dumars pero con el cuerpo y la altura de un ‘cuatro’. Imparable. No solo en el baloncesto FIBA, por algo ha sido el máximo anotador de la NBA los tres últimos cursos. España no tiene un jugador para secarle, sobre todo por fuera. Probablemente le defienda Ibaka, que podrá hacerlo más o menos bien por dentro, pero que sufrirá mucho si le sigue hasta la línea de tres. Contra él, la zona es una buena opción.
A Kobe le conocemos todos. Es un chupón. Le encanta ser el centro de atención y selecciona muy mal algunos tiros. Pero nadie va a cuestionar su clase. Concentrado, si dosifica por igual las entradas a canasta con los tiros exteriores, resulta letal. A Kobe hay que quemarlo en defensa. Para ello resultará fundamental que tanto Navarro como Rudy le hagan correr, esforzarse para tener que salvar, uno tras otro, múltiples bloqueos. Que no le den tregua. Que lo cansen en defensa. Kobe, cuando se aplica, defiende bien, pero con una manía muy propia de los USA: abusan de meter la mano. Hacen muchas faltas por ello.
Lebron es el portento natural, pero con una grave tara para el basket FIBA: su tiro exterior. En carrera te mata. Penetrando no tiene comparación. Pero en ataque estático baja. Si se le flota de tres, no tira. Y si lo hace, su porcentaje es bajo. Es, además, con diferencia, el jugador americano que más pasos hace. ¡Qué pasada! No para de hacerlos. Ayer le pitaron algunos, pero quizá un tercio de los que hizo.
EE UU va a notar mucho la ausencia de Dwight Howard —Superman—. Sin un cénter de garantías —Tyson Chandler no me dice nada— pasará apuros ante España. USA no tiene centímetros que oponer a Pau, Marc e Ibaka. Si tenemos paciencia, si España juega sin pérdidas bien el dentro-fuera, podemos cargar de muchas faltas a los yankees. Los americanos son atléticos, sí, pero no han traído a ´cuatros’ acostumbrados a jugar, y sobre todo marcar, a los jugadores que juegan de espaldas al aro.
Del resto de la selección americana me quedo con dos jugadores a los que habrá que vigilar bien: el base Chris Paul y el alero alto Kevin Love, dos jugadores muy completos para sus puestos y con unas grandísimas estadísticas en sus equipos.
El mayor problema que ayer vi a EE UU —como bien lo explicaba en Teledeporte Mario Pesquera— es su concepto del juego. Atacan mal la zona, puesto que pocas veces el balón pasa por el poste alto para dividirla y se limitan a pasar por fuera de la zona o a entrar, dividir y sacar el balón al exterior para el triple; y atacan mal la defensa al hombre, porque abusan de los bloqueos exteriores, casi nunca pasan al pívot —muchas veces porque no lo hay— y tiran con pocas opciones de rebote ofensivo.
¿La receta para ganarles? Sencilla: minimizar al máximo las pérdidas de balón, cerrar como panteras el rebote defensivo, mover el balón y buscar un pase de más en ataque. Tirar con el equipo ordenado para poder cargar en el rebote ofensivo. Jugar con atrevimiento. Meter el balón a los postes. Alternar constantemente entre las distintas defensas zonales e individuales. Flotar a los americanos el tiro de tres —nunca a Durant y cuidado con Bryant y Paul—, sobre todo a Lebron y a Carmelo Anthony. Hay que llevar el encuentro a nuestro terreno. A un partido igualado y táctico. Me gustaría ver cómo reacciona USA jugando por detrás en el marcador. Tengo mis dudas sobre su respuesta.
Pero no les venzamos mañana. Nos les piquemos el orgullo en un amistoso. Quizá tengamos una única bala. Ganémosles en los Juegos. En la final. El 12 de agosto. ¡Podemos!
Otrosí: ¡¡¡Y que les piten los pasos!!!

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