La destitución de Jorge Valdano es la prueba evidente del desgobierno del Real Madrid y de la falta de liderazgo de Florentino Pérez. “Yo no convertí el Madrid en un campo de batalla”, dijo ayer Valdano en su rueda de prensa. El presidente ha sido incapaz de sentar a su lado en una mesa a Mourinho y Valdano para reconducir una situación de enfrentamiento creada solo y exclusivamente por el técnico luso. ¿Dónde está el liderazgo y el mando de un presidente que permite que un subordinado incumpla una decisión suya?
Florentino dijo ayer que el portavoz deportivo será ahora Mourinho. Aviados vamos. Mourinho portavoz institucional, Mourinho portavoz deportivo, Mourinho para todo… La prensa se frota las manos. Desde luego que va a ser un gran filón para Marca, As, los programas de radio, etc. ¿Pero realmente queremos que sea Mourinho el que nos represente? Yo desde luego no. Mourinho es un gañán. Mourinho es un chamán. Mourinho es un ególatra. Mourinho nos va a llevar, nos está llevando ya, por la senda de la división interna y, lo que es más grave, nos está conduciendo a un desprestigio institucional difícil de revertir.
Discrepo de la percepción general del madridismo de que Mourinho sea “un caballo ganador”. Con una plantilla como pocas —o casi ninguna— ha tenido el Real Madrid, en ningún momento de la segunda vuelta ha tenido opciones reales de ganar la liga. El Madrid ha estado siempre a unos 5 puntos de diferencia. Ha jugado de forma decepcionante contra equipos inmersos en la zona baja de la tabla: Levante, Mallorca, Almería, Osasuna, Deportivo, Sporting y Zaragoza. Contra todos estos equipos el Madrid se dejó puntos vitales. Ha ganado, eso sí, de forma brillante y meritoria, muy meritoria, la Copa del Rey. Pero en el torneo más importante, en la Champions, planteó de forma ignominiosa el partido de ida. Por primera vez en la historia, el Real Madrid salió ¡¡¡en una semifinal!!! a empatar en su propia casa. Afrontó el partido, y la eliminatoria, desde la más absoluta condición de inferioridad. En ningún deporte, de equipo o individual, se ha visto que entre el número 1 y el número 2 se asuma por parte del segundo esa sensación de impotencia, de inferioridad.
Mourinho tiene ahora plenos poderes. Ya no tendrá excusas. Miento. Siempre las tendrá. Este tipo de gente es incapaz de reconocer un error. Siempre quedarán los árbitros. Florentino y Mourinho están unidos ya por el mismo destino.
