jueves 26 de mayo de 2011

Florentino y Mourinho, unidos ya por el mismo destino

La destitución de Jorge Valdano es la prueba evidente del desgobierno del Real Madrid y de la falta de liderazgo de Florentino Pérez. “Yo no convertí el Madrid en un campo de batalla”, dijo ayer Valdano en su rueda de prensa. El presidente ha sido incapaz de sentar a su lado en una mesa a Mourinho y Valdano para reconducir una situación de enfrentamiento creada solo y exclusivamente por el técnico luso. ¿Dónde está el liderazgo y el mando de un presidente que permite que un subordinado incumpla una decisión suya?

Florentino dijo ayer que el portavoz deportivo será ahora Mourinho. Aviados vamos. Mourinho portavoz institucional, Mourinho portavoz deportivo, Mourinho para todo… La prensa se frota las manos. Desde luego que va a ser un gran filón para Marca, As, los programas de radio, etc. ¿Pero realmente queremos que sea Mourinho el que nos represente? Yo desde luego no. Mourinho es un gañán. Mourinho es un chamán. Mourinho es un ególatra. Mourinho nos va a llevar, nos está llevando ya, por la senda de la división interna y, lo que es más grave, nos está conduciendo a un desprestigio institucional difícil de revertir.

Discrepo de la percepción general del madridismo de que Mourinho sea “un caballo ganador”. Con una plantilla como pocas —o casi ninguna— ha tenido el Real Madrid, en ningún momento de la segunda vuelta ha tenido opciones reales de ganar la liga. El Madrid ha estado siempre a unos 5 puntos de diferencia. Ha jugado de forma decepcionante contra equipos inmersos en la zona baja de la tabla: Levante, Mallorca, Almería, Osasuna, Deportivo, Sporting y Zaragoza. Contra todos estos equipos el Madrid se dejó puntos vitales. Ha ganado, eso sí, de forma brillante y meritoria, muy meritoria, la Copa del Rey. Pero en el torneo más importante, en la Champions, planteó de forma ignominiosa el partido de ida. Por primera vez en la historia, el Real Madrid salió ¡¡¡en una semifinal!!! a empatar en su propia casa. Afrontó el partido, y la eliminatoria, desde la más absoluta condición de inferioridad. En ningún deporte, de equipo o individual, se ha visto que entre el número 1 y el número 2 se asuma por parte del segundo esa sensación de impotencia, de inferioridad.

Mourinho tiene ahora plenos poderes. Ya no tendrá excusas. Miento. Siempre las tendrá. Este tipo de gente es incapaz de reconocer un error. Siempre quedarán los árbitros. Florentino y Mourinho están unidos ya por el mismo destino.

jueves 3 de marzo de 2011

Cómo informar (en Internet) sobre los crímenes de violencia de género

La semana pasada se presentó en Madrid un trabajo titulado Cómo informar sobre violencia contra la mujer en las relaciones de pareja, un estudio elaborado por y para periodistas dirigido por Javier Fernández Arribas.

Tras la lectura de un completo resumen del acto de presentación de la obra, un apreciado compañero, Rafa Aguilera, me incitó a plasmar por escrito algunas reflexiones sobre las informaciones en los medios digitales de los crímenes de violencia de género.

17 enero de 2011. Fuenlabrada. Madrid. Escenario de una de las últimas muertes de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas. Titulares del suceso en cinco páginas web:
Del estudio de estas informaciones en primer lugar me llama poderosamente la atención el hecho de que en cuatro de los cinco medios se dé ya por sentado desde el titular que estemos ante un delito de asesinato (matar a una persona con la concurrencia de alguna de estas circunstancias: con alevosía; por precio, recompensa o promesa; o con ensañamiento, aumentando deliberada e inhumanamente el dolor de la víctima) en lugar de un homicidio (el que mata a otra persona).

La cuestión no es baladí, puesto que aparte de la mayor estigmatización que el término ‘asesino’ tiene sobre el de ‘homicida’, la posible pena a imponer oscila entre los 15 y 20 años de prisión en los asesinatos y entre los 10 y 15 en los homicidios.

La determinación jurídica de unos hechos sólo les corresponde a los jueces al dictar sentencia, o en su caso a los jurados populares encargados de enjuiciar la gran mayoría de crímenes, por lo que en las informaciones, y con mayor motivo en los titulares, los medios deberían abstenerse de incluir el término asesinato y sustituirlo por muerte o crimen.

De esta forma, los anteriores titulares rezarían así:
  • “Matan a una mujer en Fuenlabrada”
  • “Detienen al autor confeso de la muerte de una mujer en Fuenlabrada”
  • “Detenido un hombre tras confesar el crimen de su pareja en Fuenlabrada”
  • “Detenido tras confesar el crimen de su pareja en la habitación que compartían en Fuenlabrada”.
Todas las crónicas digitales recogidas, por otra parte, son respetuosas con la identificación del presunto autor mediante el empleo únicamente de sus iniciales o simplemente de su edad y nacionalidad.

Salvo contadísimas excepciones —fundamentalmente cuando se traten de personajes públicos—, en las informaciones sobre detenidos por la policía o imputados posteriormente por un juez considero esencial la publicación sólo de las iniciales del supuesto responsable.

La presunción de inocencia que rige para el proceso penal debería tener también su extrapolación para el tribunal de papel, con independencia de que una persona haya confesado el crimen.

La declaración de culpabilidad, como expongo anteriormente, debe ser fijada por un tribunal, y hasta entonces resulta recomendable no vulnerar el derecho a la intimidad, al honor y a la propia imagen del acusado y, sobre todo, su derecho a la presunción de inocencia.

Otro aspecto discutible, y a mi juicio, censurable de las informaciones aportadas por estas páginas web estriba en un detalle que proporcionan sobre la muerte de la mujer, que fue estrangulada. En cuatro de las cinco noticias se señala cuál fue el objeto utilizado en el estrangulamiento, en este caso un cordón.

Considero superfluo, innecesario y perjudicial incluir este elemento en la noticia por un doble motivo: por un lado, porque la descripción del ‘modus operandi’ puede causar un mayor dolor a los familiares, allegados y amigos de la víctima al pensar en el sufrimiento que debió padecer ésta al ser estrangulada con un cordón. Y, por otra parte, porque no es desdeñable tener en cuenta la opinión de muchos expertos que consideran que la proliferación de datos produce un efecto mimético en otros maltratadores.

A mayor abundamiento de la anterior cuestión, sostengo que si en las violaciones no se deben nunca contar detalles sobre el modo en que se produjo la agresión sexual, ni a su vez en los suicidios se informa del modo u objeto elegido, en los crímenes de violencia de género tampoco habría que entrar en detalles sobre su forma de perpetración. Al lector basta con decirle la estranguló, la violó, se suicidó. Sin más detalles.

Digno de elogio, en cambio, es el esfuerzo llevado a cabo por los redactores en confirmar los datos con fuentes oficiales, en este caso con la Jefatura Superior de Policía. Por mor de la rapidez, del ansia de dar una noticia en primicia, los medios digitales, al igual que los impresos o los audiovisuales, no deben de dejar de acudir en las informaciones de sucesos y tribunales a las instancias oficiales para contrastar las informaciones.

Desde el punto de vista profesional defiendo las libertades de información y expresión, unos principios que en las noticias de sucesos en general, y en las de los crímenes de violencia de género en particular, deben conjugarse con los derechos al honor y a la intimidad tanto de la víctima —en los casos de muertes para que su dignidad y su buen nombre no queden mancillados por el relato de hechos vejatorios o morbosos—, como del supuesto autor, quien además goza de la presunción de inocencia.

jueves 16 de septiembre de 2010

Nadal juega para la Historia

Con su victoria en el US Open, Rafael Nadal ha entrado a sus 24 años en el olimpo del tenis. Ha inscrito con letras de oro su nombre entre los 7 más grandes, entre los únicos tenistas que han logrado coronarse en los 4 torneos del Grand Slam.

Tras superar la lesión de rodilla que padeció, Nadal sufrió en 2009 para mantenerse entre los cuatro primeros del ranking mundial. Durante los últimos meses del pasado año y primeros de este fue incapaz de ganar a ningún ‘top ten’, hecho que hizo aventurar a los más agoreros que jamás recuperaría su nivel de juego.

Se equivocaban. Desconocen que la mayor virtud deportiva de Nadal no es su zurda de hierro, ni su portentosa capacidad física, ni su insuperable mentalidad competitiva. Su mayor virtud radica en su inigualable afán de superación.

Desde que ganara en 2005 su primer Roland Garros, el juego del mallorquín ha experimentado un cambio sustancial en aspectos clave del juego que le han llevado a pasar de ser un especialista en tierra batida —probablemente el mejor de todos los tiempos— a un jugador todoterreno capaz de jugar cuatro finales consecutivas de Wimbledon —con dos títulos— y de imponerse en el cemento de Australia y Nueva York, además de en 18 Masters 1000, el que más de la Historia.

Como reconocía tras la final ante Djokovic, en los últimos juegos se sintió muy nervioso porque sabía que estaba a punto de hacer historia con su victoria en el US Open. Porque otra virtud de Nadal estriba ahí, en su capacidad de superar los nervios y la presión a la que ningún jugador, por muy grande que sea, es ajeno.

Liberado ya de esta tensión, una vez alcanzado el Grand Slam, va a ser aún mucho más difícil de batir, más peligroso, más inaccesible. Porque a partir de esta última victoria neoyorkina Nadal ya va a jugar para la Historia.